Marie Curie | A Ciencia Cierta

Marie Curie nació en Polonia y fue la menor de cinco hermanos. Una Polonia reprimida por la Rusia zarista que no haría más cultivar el amor que sintió toda su vida por su patria.

Curie creció y emigró a París donde se convirtió en la primera de su promoción en física y la segunda en matemáticas. Ya no cabía le menor duda, Marie estaba destinada a grandes cosas y era cuestión de tiempo que llegaran a nosotros.

Fotografía de Marie Curie como carátula de un capítulo de A Ciencia Cierta: Marie Curie
Fotografía de Marie Curie

La mente de Marie Curie la llevó de la física a la química y de Nobel el Nobel, pero sus grandes contribuciones a la ciencia no eran solo el reflejo de su inteligencia. Eran imágenes tintadas por otras dos grandes cualidades que derrochaba, cualidades igual de importantes: curiosidad y ética.

Encontrar el Radio y el Polonio la catapultó a una merecida fama, tal vez incluso menos de la que debía haber tenido, pero su historia estuvo sembrada de otras contribuciones de carácter social de la que se habla menos. Labores como la formación del cuerpo de radiólogos móviles durante la primera guerra mundial se estima que salvaron miles de vidas.

Desgraciadamente su dedicación infatigable acabó dañándola. La toxicidad de los compuestos radiactivos con los que trabajaba “secó” su médula condenando a una de las mentes más brillantes que la ciencia ha tenido el gusto de conocer.

Un programa de Antonio Rivera (@meteolp)

Contertulios:

  • David Ibáñez
  • Nuria Carrasco
  • Aida López
  • Ignacio Crespo

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