La tierra plana | A Ciencia Cierta

La tierra es redonda, y no porque lo diga yo. No se trata de ideología u otra cosa opinable, no hay lugar para la tierra plana. Es un hecho empírico. Un modelo terrestre esférico (geoide para ser exactos) es capaz de explicar los días y las noches, las estaciones y los eclipses. Nos revela la naturaleza de las mareas y cómo circunnavegar el globo. Explica las corrientes marinas y el efecto Coriolis. Es un modelo perfecto y corroborable, algo que ha sido, finalmente, comprobado hasta la saciedad mediante mediciones indirectas.

Solo con eso no cabría cuestión alguna sobre la esfericidad de nuestro planeta, pero es que hay más. Fotografías desde el espacio que muestran su redondez. A pesar de ello, el gran problema viene cuando algunos, ante estas pruebas, confunde escepticismo con oposición irracional.

Mapa terrestre de Louis de Mayerne Turquet 1648 como carátula de un capítulo de A Ciencia Cierta: La tierra plana
Mapa terrestre de Louis de Mayerne Turquet 1648 La representación de los continentes no sugiere una concepción terraplanista del planeta, simplemente era una de las proyecciones típicas de la época.

Al ser humano le gustan las conspiraciones, ya sean de la tierra plana, la muerte de Kennedy o los chemtrails. Sin embargo, le gusta todavía más ser partícipe de ellas. “Abrir los ojos” es una forma frecuente de referirse al proceso por el cual muchos comienzan a creerse estos sinsentidos. Se vuelven partícipes de algo mayor, de una verdad superior donde ellos son especiales.

Participar de un movimiento conspiranoico es atractivo por el mismo motivo por el que se crea cualquier “élite”. Formamos parte de una comunidad, nos hace sentir mejores que otros, a gusto con nosotros mismos.

Ver los sinsentidos de tu propio entorno es difícil. Si ya las ganas no acompañan, el problema aumenta cuando tenemos en cuenta que nuestro cerebro es tremendamente falible. Estamos cargados de sesgos que nos permiten lanzarnos con uñas y dientes para defender las irracionalidades más evidentes.

¿Qué diferencia existe realmente entre el fanatismo de un conspiranoico y el de un extremista religioso? Ideologías, dogmas y violencia, son las armas con las que combatimos la disonancia cognitiva que nos asalta al defender estupideces. O dicho con otras palabras, no puedes desmontar con razonamientos aquello que se construye sin ellos.

 

Un programa de Antonio Rivera (@meteolp)

Contertulios:

  • José Blanca
  • Fernando Cervera
  • Carlos Vicente
  • Javier Cavanilles
  • Ignacio Crespo

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