El “sudor” de hipopótamo es rosa, antibiótico, protector solar e hidratante todo en uno | La Razón

Amemait era una criatura que devoraba las almas de aquellos egipcios antiguos que, al morir y ser juzgados por los dioses, su corazón pesaba más que una pluma. Estaba formada por retazos de los animales más peligroso de aquellas tierras, los que acostumbraban a devorar hombres. Así pues, su cabeza era la de un cocodrilo del Nilo, sus tórax y patas delanteras las de un gran felino, y finalmente, con el abdomen y cuartos traseros de nuestro protagonista, el hipopótamo (Hippopotamus amphibius).

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