Reconstruir el espíritu científico en la formación sanitaria

Un fantasma recorre la práctica médica en Europa. Más allá de los recortes, las condiciones laborales o los conflictos de intereses, en el fondo del sistema de nuestra formación sanitaria se esconde el enemigo más peligroso: la ignorancia científica.

Fotografía de un laboratorio científico en el artículo "Reconstruir el espíritu científico en la formación sanitaria", de Ignacio Crespo y Leonardo Caveda
Enlace al artículo de Iberoeconomía.

Tras siglos en que las sanguijuelas, los baños de luz de Luna, los aceites de serpiente y los cuernos de unicornio eran el último éxito en tratamientos médicos. Mientras, los cirujanos compatibilizaban sus actividades de sacamuelas con las de barbero, abrazamos el espíritu científico. A ese cambio le debemos que hoy en día las salas de partos no sean una selva de bacterias. Que una operación de apendicitis sea algo rutinario o que muchos pacientes esquizofrénicos puedan tener vidas plenamente funcionales.

Pero este cambio es trabajo de todos. Vemos la ciencia básica como un mundo separado. Vemos la atención médica como un lugar en el que no cabe el método científico. Pero ser un científico no se trata solo de investigar siguiendo un método: implica un

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