Premios Nobel | A Ciencia Cierta

Premios Nobel, un concepto que hemos escuchado con relativa frecuencia. Y digo relativa porque como la ciencia aparece tan poco en los medios de comunicación que algo tenga su hueco una vez al año ya es un gran logro. Triste ¿verdad?. Pero no queremos hablar de ello ahora, queremos hablar sobre su historia. Tan conocido es el nombre de este galardón como desconocido es su creador para la cultura popular. Es hora de hablar de Alfred Nobel, el Tony Stark del siglo XIX.

Fotografía de Alfred Nobel pensativo como carátula de un capítulo de A Ciencia Cierta: Premios Nobel: Historia, curiosidades y análisis de los del 2018
Fotografía de Alfred Nobel

Alfred era un niño despierto que soñaba con ser escritor, un sueño que su padre pronto borró de su cabeza. La química sería su futuro, y lo sería no solo como científico, sino como empresario de éxito.

Nobel sacrificó su vida al trabajo. Para cuando hubo muerto contaba con 355 patentes y más de 90 fábricas por todo el mundo. ¿Su principal producto? Explosivos.

A Nobel le debemos la dinamita, una forma de hacer estable la peligrosísima nitroglicerina que había acabado con la vida de su hermano. Y se la debemos para bien, por sus usos en ingeniería, pero también por sus usos en las guerras. Esto último fue lo que le valió el sobrenombre de «el mercader de la muerte«. Un título que le empujaría a intentar lavar su nombre al verlo escrito en un equivocado obituario francés.

Y qué mejor forma de lavar su imagen que legando su fortuna a la concesión de los premios Nobel, un galardón para quienes con su conocimiento y su trabajo contribuyeran a hacer de este mundo un lugar mejor.

Un programa de Antonio Rivera (@meteolp)

Contertulios:

  • David Ibáñez
  • Manuel Quesada
  • Ignacio Crespo

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