¿Por qué jugamos a la lotería? | EPDA

Estoy cansado. Unas navidades más, y de nuevo, un divulgador científico diciéndote lo tonto que eres por comprar lotería.

Logotipo de la Lotería Nacional

Tiraré de estadística y te diré que comprando un número tienes una posibilidad entre 100.000 de ganar el gordo. Te diré que eso es más raro que morir atravesado por un rayo (1/80.000). Te diré que ese número al que siempre juegas “no le va tocando salir” porque todos ellos son igual de probables, no importa cuánto haya salido ya. Cargaré incluso contra tu administración favorita de lotería y te diré que no es más probable ganar jugando en ella, que el único motivo por el que algunas administraciones acumulan más premios es que venden más.

Sigues comprando a pesar de haber leído esto cada año. No importa cuántas matemáticas te enseñe para demostrarte que no eres especial ¿y sabes qué?: Lo entiendo. Quieres creer, el ser humano es irracional, tomamos decisiones con la emoción en la mano, por mucho que después tratemos de adornarlas con argumentos racionales.

El porqué

Compras lotería porque es lo que toca. Al saludar das la mano, en el cine comes palomitas, y en navidad compras lotería. Nada más allá de la inercia te obliga a hacer estas cosas. No son necesidades biológicas que tuvieran impuestas nuestros antepasados, son pactos tácitos que hemos ido haciendo dentro de nuestra cultura. Tradiciones, que no son otra cosa que rituales movidos por la costumbre y nada más. Detrás de todo esto está lo que los neurocientíficos llaman aprendizaje vicario. Aquello que aprendes a hacer por imitación, cuando ves que todo tu entorno compra lotería al llegar la navidad, por mucho que un sorteo no tenga nada de navideño.

Pero el cóctel cerebral que te impulsa a comprar es más complejo. A nuestros cerebros les gusta lo impredecible. Estamos diseñados para anticiparnos a lo que pueda pasar, y cuando no estamos seguros de que vayamos a conseguir nuestro propósito (ganar el gordo) el azar nos pega un chute de dopamina, la hormona de la felicidad que llaman de forma simplista. El resultado es una oleada de placer de anticipación, o dicho de otro modo “¿y si toca?”, las ensoñaciones, el cuento de la lechera… Esa esperanza da gustirriñín, y contra eso no hay estadísticas que valgan.

Así que compra lotería, compra si quieres, pero entiende que la fobia a las matemáticas no es lo único que te empuja a hacerlo.

 

Artículo publicado en la edición impresa de diciembre de 2018 de El periódico de aquí de Valencia.

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