Las matemáticas de la vida cotidiana | A Ciencia Cierta

Suele decirse que la naturaleza está escrita en el lenguaje de las matemáticas y que podemos encontrarlas en allí a donde miremos. La verdad es que por bien que suene se trata de una afirmación de lo más espinosa. La propia naturaleza de la realidad escapa por ahora a nuestro conocimiento y, por supuesto, tampoco sabemos qué son exactamente las matemáticas, de dónde vienen. ¿Se crean o se descubren? Con estas dudas lo más sensato es no hacer afirmaciones así de atrevidas. Sin embargo, hay algo que está más allá de toda discusión, porque las matemáticas sí son el lenguaje en el que está escrito nuestra civilización. Las matemáticas de la vida cotidiana son el pan nuestro de cada día y están presentes en cada pequeña interacción que tenemos, no solo con lo digital, sino con casi cualquier forma de información: las predicciones del tiempo, la medicina la economía…

Una imagen de La Tierra con números, ecuaciones y filigranas matemáticas sin demasiado sentido. Está usado como portada del episodio de A Ciencia Cierta: Las matemáticas de la vida cotidiana.
Una imagen de stock como cualquier otra

Vivimos en un mundo material donde todo aquello que sucede altera de algún modo mensurable lo que nos rodea. Si es mensurable podemos transformarlo en matemáticas y por lo tanto hacer de él un modelo, una simplificación que emule su funcionamiento. Así toman cuerpo nuestras matemáticas de la vida cotidiana. Esos logaritmos que en la ESO juramos no usar nunca más.

El estudio del cerebro puede ser traducido a matemáticas, al menos en parte. Del mismo modo podemos aproximarnos a entender y prevenir catástrofes naturales, desastres epidemiológicos, crecimientos y caídas en la población y profecías autocumplidas en la bolsa.

Las matemáticas de la vida cotidiana van más allá de su relación con la música y los mitos que repetimos como mantras. Muchas veces ni siquiera somos conscientes de que están ahí, haciéndonos la vida más sencilla y derrumbando los tabiques que hemos construido entre disciplinas del conocimiento.

Y por supuesto que las matemáticas son muchísimo más que todo esto y que ni siquiera necesitan tener que aplicarse a nuestro mundo. Pero a estas matemáticas de la vida cotidiana les debemos más de lo que creemos y cada vez que nos preguntamos «para qué hemos tenido que aprender a resolver ecuaciones de segundo grado» Gauss llora un poquito.

Un programa de Antonio Rivera (@meteolp)

Contertulios:

  • Isabel Cordero
  • Anabel Forte
  • David Ibañez
  • Ignacio Crespo

Un comentario

  1. Como profesor de secundaria de más de 20 años de experencia me duele que se haya dudado al principio del post de los porfesionales que nos dejamos los cuernos en nuestro trabajo. Ciertamete se hacía referencia a «algunos», pero aún así yo lo considero un gran error. Hoy en dia la formación del profesorado de secundaria en matemáticas pasa por unas oposiciones y, aunque el opositor venga de una formación de ciencias o ingenierías el «amor» por las matemáticas se puede decir que es constante «universal».
    No conozco a ningún profesor o profesora del àrea científico-matemática que no desearía motivar intrínsecamente a sus alumnos en estas áreas.
    La realidad (educativa) es mucho más compleja. Sólo indicar que un profesor ve a 30 alumnos durante 3 o 4 horas a la semana, todos ellos con hormonas en ebullición, y además es responsable de que sus alumnos lleguen los más «lejos» posible, como os podéis imaginar esto no es un problema trivial que se reduzca a ser «un buen profesor amante de las matemáticas». (Y no quiero ni hablar de las zancadillas que nos pone la legislación ni de los entornos socioeconómicos).
    Quitando este detalle, ENHORABUENA por el programa!!

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *