¿Hay que vacunarse contra la gripe? | EPDA

La gripe mata. Cada año siega entre 300.000 y 650.000 vidas en todo el mundo. Para que nos hagamos una idea, 300.000 es también el número de habitantes de Alicante.

La fiebre, el dolor muscular, la tos, son molestias que muchos pasamos sin inmutarnos. Sin embargo, no todos viven la gripe del mismo modo.

Algunos grupos son especialmente vulnerables. En ellos las posibilidades de curarse disminuyen y las de morir de una neumonía aumentan. Hablamos de ancianos, embarazadas, diabéticos, cirróticos, asmáticos, celíacos, inmunodeprimidos y tantos otros. Se trata de los llamados: grupos de riesgo. Aquellos entre los que se encuentra el grueso de las muertes con las que he abierto este artículo.

Niño siendo vacunado

Pero hagámoslo más personal. Algunos pensarán que estos números tan alarmantes se deben a la mala cobertura sanitaria de otros países, y lo cierto es que en parte tienen razón. Pero que la realidad en España sea mejor no quiere decir que sea buena. En nuestro país, un 10% de los pacientes ingresados por gripe mueren durante su estancia. Estamos hablando de 991 muertes entre octubre de 2017 y mayo de este año. Es verdad que la mortalidad es mucho menor a la de otras enfermedades, pero el problema va más allá. Nadie puede culparte porque te roben el coche a punta de pistola, pero si te lo dejas en un descampado con la puerta abierta y las llaves puestas la cosa cambia.

La solución

Existe una forma de protegerse contra el virus de la influenza, el causante de la gripe. Se llama vacunación, y precisamente persigue proteger a aquellos que corren mayor riesgo.

Actualmente, y a pesar de las campañas y la gratuidad del medicamento, el número de ciudadanos que se vacunan es tristemente bajo. Porque no, no se trata solo de que se vacune a aquellos más vulnerables. Hemos de vacunarnos todos y el motivo está escrito con letras fosforitas en cualquier libro de inmunología básica: inmunidad de grupo. Vacunándonos nosotros nos volvemos inmunes al virus y al no infectarnos evitamos contagiar a aquellos que se encuentran en peligro. Vacunarnos nos convierte en cortafuegos del brote de gripe. Se ha demostrado sobradamente que la vacunación reduce el número de complicaciones cardíacas y pulmonares en la sociedad y por lo tanto, la mortalidad.

Dicho de otro modo y con los números de muertos pesando sobre nuestra espalda: vacunarse es una elección personal, por supuesto, pero una obligación moral.

 

Artículo publicado en la edición impresa de noviembre de 2018 de El periódico de aquí de Valencia.

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